Gatear, caminar y correr es un proceso por el cual todos pasamos y, debido a que no se puede cambiar el orden de esos elementos, se recurre a ponerlo como ejemplo para explicar la paciencia y dedicación que se debe tener en cualquier forma de aprendizaje o empresa en que estemos involucrados.
Sin embargo, creo que ese ejemplo ha evolucionado cuando se aplica en otras formas de aprendizaje, por ejemplo con el uso de las nuevas tecnologías.
El involucramiento es factor clave para la comprensión de nuevas tecnologías. Poniendo el punto en metáforas, por lógica se esperaría que una persona mayor conociera de los avances tecnológicos puesto que le ha tocado el gatear y caminar de ellos. Pero no es así, para la mayoría el factor del involucramiento no estuvo ahí; es como si nunca le hubieran puesto atención a un hijo, no tienen ninguna forma de relación con él, terminan por no poder comprenderlo ni entenderlo una vez que ha crecido.
Hay que preguntarse cuál será el referente de qué es gatear, caminar y correr en términos de uso de nuevas tecnologías, ya que por un lado tenemos a adultos que su mayor interacción puede ser servicios como Gmail y Messenger, y por otro a un grupo de amigos adolescentes que entre todos ponen dinero para armar una computadora y tenerla como dedicated server para sus cuentas de Minecraft. Adultos usando Facebook pero que desconocen Skype. Un bebé de 3 años usando un iPad (la hija del diseñador Joshua Porter, quien publicó la foto en su blog). En Japón me tocó ver a un bebé jugando con un Nintendo DS en su carriola. ¿Dónde queda ‘gatear, caminar, correr’ en todo este espectro de escenarios? ¿Quién camina y quién corre?

Que un bebé pueda utilizar un iPad habla de una excelencia en el diseño de interfase; sin embargo esta facilidad en las interfases de usuario están volviendo borrosa la línea que divide el correr del caminar y del gatear, aquí está sucediendo algo increíble y se está alterando el orden de los elementos. El nivel de razonamiento en el bebé no lo puede hacer utilizar el iPad para enviar un mensaje en Twitter donde explique la sensación de satisfacción de un app bien diseñado. Para llegar a eso tendrá que aprender primero las vocales, el lenguaje, saber explicarse y formar una capacidad de análisis que le permita destilar en 140 caracteres un comentario ingenioso sobre la experiencia de dicho app. En nivel de uso de tecnologías y comunicación, está experimentando correr antes de caminar.
El poder de una interfase bien diseñada puede brindar una experiencia de usuario tal, que puede compararse con ofrecerle correr a alguien que aún no ha caminado.