Siempre que alguien me dice que no puede aprender algo referente a tecnología, sobretodo poniendo como excusa su edad, les doy el ejemplo de mi tía abuela.

    Mi tía abuela es una monja que se la pasa viajando por el país ayudando a iglesias y comunidades necesitadas, vive de la caridad y de un ingreso apenas arriba del sueldo mínimo. Cuando estuve viviendo en DF me visitó a mi departamento, en ese entonces ella tenía 75 años, y dentro de las cosas que platicamos me sorprendió cuando me dijo que se compraría una laptop (la mencionó como “una de esas, ¿computadoras?, pero del tamaño de libreta”) y que se inscribiría a clases de computación.

    A los dos años me enteré que ella tenía una cuenta de e-mail y se mandaba mensajes y presentaciones con otros familiares.

    Hay mucho que analizar ahí, pero dejémoslo mientras en lo más obvio: la edad no es un factor para aprender sobre nuevas tecnologías. Es cuestión de seguridad en la capacidad propia, de una dedicación para lograr una meta. La actitud es el factor.

    Muchísimas personas están convencidas de no poder aprender a utilizar un smartphone. Están rendidas ante su edad; son un pípila que dejó de avanzar ante la pesada carga de un simple número.

    ¿Cómo inculcar la actitud de la curiosidad por la tecnología? ¿Cómo guiarlos, en un contexto con el cual se identifiquen, a aprender a usar un smartphone?

    Una respuesta a esas preguntas viene por parte de Vitamins, del Reino Unido, con el concepto llamado “Out of the Box” y con el cual ganaron el premio a Mejor Concepto en los Interactive Awards.

    La importancia de hacerse estas preguntas yace en analizar el momento en que se encuentra la industria y darse cuenta del potencial que aún falta por explotar. Por ejemplo, en el Reino Unido hay más personas arriba de los 60 años que adolescentes. Es irónico que el mayor poder adquisitivo esté en el segmento que se siente intimidado ante las nuevas tecnologías. Dirigir una solución hacia ellos es una oportunidad que debe ser atendida.

    Out of the Box.

    El razonamiento de Vitamins da en el clavo:

    Para personas de mayor edad, la experiencia de aprender a usar un smartphone puede ser particularmente frustrante debido a que tienden a aplicar métodos análogos de aprendizaje para experiencias digitales.

    Es decir, la frustración a partir de un choque de métodos.

    Muchas veces los instructivos ya ni siquiera detallan procesos básicos por que dan por hecho que el usuario sabe hacerlos. Estos “procesos básicos” no son sencillos para personas ajenas a las nuevas tecnologías; habrá quienes tengan dudas básicas que no resolverán ni leyendo todo el instructivo del smartphone.

    Nos dimos cuenta que para este público el modelo mental análogo asociado a libros era muchísimo más fuerte que el nuevo modelo mental asociado a interfases digitales.

    Al presentar un libro-empaque como guía de uso, se logra tender un puente entre esta división digital. Aprovechando el aspecto lineal y la familiaridad del formato de libro se provee un orden de aprendizaje, de práctica y de comprensión sobre el uso de un smartphone; este mercado debe dejar de sentirse estigmatizado a no tener la capacidad de aprender algo nuevo.

    Debiéramos entender que no siempre una interfase minimal significará que tendrá un uso fácil e intuitivo para todas las personas; debiéramos pensar en formas de mejorar y facilitar el acercamiento a -y la comprensión de- las interfases que desarrollamos.

^ Scroll to Top